domingo, 31 de enero de 2016

Con aspecto de domingo...

Yo no sé qué tienen los domingos, será la magia de estar a punto de comenzar algo nuevo, o la añoranza de algo que se termina, de verdad que no lo sé,  he llegado a pensar a veces que puede ser liberación, pero los domingos a las 23:59, me suelo sentir de todo, menos libre. Quizás lo maravilloso de estos días, sea lo cansados y liberados que estamos, que los podemos pasar más cerca de quienes queremos, o simplemente, que al elegir sábado y domingo como días de descanso, inevitablemente dimos a uno la tarea de agotarnos, y al otro el castigo, de tener que soportarnos.

Lo cierto es, que los domingos al final es cuando uno siempre acaba sintiéndose de una y mil formas distintas, lo que pasó la noche anterior, lo que comienza al día siguiente, incluso el gol que pueda anotar esa tarde el delantero de tu equipo favorito, todo, absolutamente todo, concluye y empieza en un punto, un punto con aspecto de domingo.

Las puertas de un nuevo lunes, un comienzo de algo ya empezado tiempo atrás, un nuevo día de descanso, un nuevo día de añoranza. Un montón de cosas que no sabes que están por venir, de domingos por la tarde, de lunes, jueves y viernes, bastantes. A veces se trata de un nuevo trabajo, un nuevo curso, un viaje, un café; cualquier cosa, no lo sé.

Elegimos unir sábados y domingos, igual que unimos a unas personas con otras, elegimos inevitablemente, la correlación de éxtasis y resaca, de amor y odio, de hoy te quiero, y un rato no te soporto, elegimos enlazarlos, compartirlos, elegimos a veces cómo, dónde y con quién, y otras nos eligen a nosotros, no lo sé, divago en cada no sé, pues tengo mis domingos, y gran parte de mis otros días intentando averiguar su posición en el calendario, y creo, que al final, sé donde debo estar, como el sábado y el domingo, exactamente donde estoy ahora, día a día.

Siempre he sido de gestionar poco a poco mis domingos, últimamente, no sé qué es lo que viene, pero me he dado cuenta, de que vivo en domingo, un domingo que empieza antes de que algo termine, y da paso a algo, que no sé lo que es, pero que me muero de ganas de vivir, un lunes, sí un lunes, después de tanto domingo, un lunes, con ganas al fin.



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